11. Sua sdey!!!
Esto es hola en khmer! Estoy yendo a clases y es chungo pero ya me defiendo a la hora de comprar cosillas y regatear, jeje! La semana pasada no hemos hecho turismo pero cada vez vamos conociendo más el país y su cultura, política, etc, que para mí resulta muy interesante pero es más difícil expresarlo por escrito, además, hay que estar aquí para entenderlo. Me he puesto a devorar libros sobre el tema de la guerra y el régimen de los Khmeres rojos y veo que me falta tiempo. (Charlotte! estoy con L'enfant de la rizière rouge, está muy bien). Además, hemos conocido a un artista franco-camboyano, Séra, que publica comics sobre el tema (él tuvo que emigrar a Francia por entonces) y son una pasada, mirad aquí si os interesa.
La verdad es que, de momento, me está gustando vivir aquí, además, seguramente me quede hasta finales de diciembre, está pendiente todavía. Se podría decir que en este país puedes hacer más o menos lo que quieras, todo es posible, como está todavía en estado 'bruto', todo vale. Eso sí, lo chungo viene cuando tienes problemas, entonces ya puedes ir con la pasta por delante porque si no, no hay manera.
En fin, de todos modos, al lado de toda la pobreza, corrupción, prostitución y demás fenómenos que en este país aparecen en grandes dimensiones, siempre puedes evadirte de la realidad gracias a los bares y restaurantes occidentales, porque hay una gran cantidad de expatriados y gente que trabaja en ONGs. Así que el viernes nos marcamos una fiesta con unos 200 de ellos al más puro estilo Beverly Hills en un sitio con una casa enorme, piscina, pista de baile en el jardín, no sé cómo describirlo, es caso es que me sentía en cualquier sitio menos en Camboya. Pero bueno, para desconectar una vez al mes y ya. En cuanto a las ONGs, esto es un tema aparte que lo dejo para otro momento.

Por lo demás, esto es como estar en el campo, con bichitos por todas partes: hormigas que no dejan ni una miga en la cocina, geckos (las lagartijas transparentes que os decía) que se comen los mosquitos, hacen ruidos raros y decoran nuestras paredes, enormes murciélagos que sobrevuelan nuestra terraza-salón, ratones de biblioteca que nos vienen a saludar de vez en cuando, gallinas y pollos que se pasean en la cafetería, gatos escuchimizados sin rabo, ratas atropelladas en la calle, cucarachas de mínimo 3 cm.... buff, qué se olvida, no sé, ya estoy acostumbrada a todos ellos y forman parte de la vida cotidiana... hasta que un buen día descubro que hay un animalito al que le tengo F-O-B-I-A!!! no hablo de miedo, asco ni respeto, sino de la reacción que tuve cuando se nos acercó un hombre en el mercado central que vendía postales en una cesta y que tenía un
a tarántula en el hombro, cual loro de compañía o mono Amedio. Unos estaréis pensando: ¡qué exagerada! otros: normal, a mí también me daría cosa, pero realmente, el que no tenga ninguna fobia no es capaz de entenderlo, yo no sabía que la tenía hasta que me dio un ataque de ansiedad el otro día y Amandine, primero se reía de mí, pero luego lo flipó. Según la enciclopedia, se trata de una reacción de miedo desproporcionada con respecto al peligro real, sí, lo reconozco, aunque la inmensa araña no movió ni una sola de sus patitas, yo ya estaba intentando escapar desesperadamente. De hecho, no pienso volver a ese mercado y ahora ando algo paranoica pensando en la próxima vez que vea una, porque en este país hay bastantes y, encima, les gusta tenerlas como mascotas! En fin, dejo ya de enrollarme, que realmente me da vergüen contaros esto. En cambio, os muestro una foto de Amandine ayer, luchando por sacar una cucaracha de su habitación con un plumero extralargo... que conste que al final lo hice yo, porque ella se puso histérica y yo casi me meo de la risa. Si es que hay para todos!
En fin, de todos modos, al lado de toda la pobreza, corrupción, prostitución y demás fenómenos que en este país aparecen en grandes dimensiones, siempre puedes evadirte de la realidad gracias a los bares y restaurantes occidentales, porque hay una gran cantidad de expatriados y gente que trabaja en ONGs. Así que el viernes nos marcamos una fiesta con unos 200 de ellos al más puro estilo Beverly Hills en un sitio con una casa enorme, piscina, pista de baile en el jardín, no sé cómo describirlo, es caso es que me sentía en cualquier sitio menos en Camboya. Pero bueno, para desconectar una vez al mes y ya. En cuanto a las ONGs, esto es un tema aparte que lo dejo para otro momento.
Por lo demás, esto es como estar en el campo, con bichitos por todas partes: hormigas que no dejan ni una miga en la cocina, geckos (las lagartijas transparentes que os decía) que se comen los mosquitos, hacen ruidos raros y decoran nuestras paredes, enormes murciélagos que sobrevuelan nuestra terraza-salón, ratones de biblioteca que nos vienen a saludar de vez en cuando, gallinas y pollos que se pasean en la cafetería, gatos escuchimizados sin rabo, ratas atropelladas en la calle, cucarachas de mínimo 3 cm.... buff, qué se olvida, no sé, ya estoy acostumbrada a todos ellos y forman parte de la vida cotidiana... hasta que un buen día descubro que hay un animalito al que le tengo F-O-B-I-A!!! no hablo de miedo, asco ni respeto, sino de la reacción que tuve cuando se nos acercó un hombre en el mercado central que vendía postales en una cesta y que tenía un
P.D.- Se me olvidaba, en Camboya dicen que para vencer el miedo a un animal hay que comer de él.... no contéis con que me vaya a comer una de esas frita, ehh?? ¿Alguna otra sugerencia???
1 comentario:
Yo tengo un asco desproporcionado a las cucarachas y fobia a las arañas a partir de 1cm de tamaño, y tampoco pienso comerme una tapita de bichos.
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