Si estás leyendo esto, seguramente es porque me conoces y sabes que me gusta mucho viajar. Ahora estoy en la capital de Camboya, Phnom Penh, y desde este blog cuento mis aventuras e impresiones. Que cómo he llegado hasta aquí, echa un vistazo al artículo 1º sobre mi viaje agotador pero, en principio, gracias a un programa llamado Tandem, de los ministerios de Asuntos Exteriores francés y español y la Agencia Española de Cooperación Internacional, que consiste en mandar juntos a un español y un francés a un lugar remoto en desarrollo para aportar nuestro granito de arena. Que qué hago exactamente, lee el capítulo 3, aunque en el resto parezca que estoy de vacaciones, jeje! ¿Por cuánto tiempo? Mi billete dice del 1 de agosto al 24 de noviembre, pero siempre hay tiempo para cambiarlo, no?

PD- Para los novatos en cuanto a blogs, esto se lee cronológicamente de abajo a arriba, al final tenéis una lista de todas mis parrafadas o podéis avanzar páginas. También podéis dejar alguna nota para la posteridad o escribirme un mail.

viernes, 30 de noviembre de 2007

23. Hace fresquín en Pekín

Harta de los 30º cotidianos (mentira cochina), decidí dar un salto al gigante asiático (sí, China) a refrescarme un poco. Con los días de fiesta, del 23 al 28, me voy a visitar a Carlos a Pekín, que hay que aprovechar lo del alojamiento gratis. Ya sé que estáis empezando a pensar que el título de mi blog debería haber sido "Emma en Asia" pero, una vez aquí, hay tantas cosas por ver y tan cerquita...!

Llegada a la capital china, empiezo a padecer el jet-lag climático, oh là là! qué frío hace por aquí, y yo sólo con ropa de verano, hala! vamos al centro comercial a comprar, comprar, comprar, ahhh, que alguien me pare!!!! Ya tengo el equipo al completo y, encima, todo de... ¿¿marca??

Pero qué diferente!!, por primera vez, y aunque parezca raro, me sorprende lo desarrollado que está un país, no sé, me lo esperaba más tradicional, y resulta que está lleno de grandes torres de pisos, enormes avenidas, taxis, todo ordenadito... En los chinatowns de Nueva York y Toronto te imaginas que estas en China y aquí me siento como en EEUU o Canadá (con el frío también). En fin, la proxima vez habrá que visitar otras zonas, que China es mucha China y seguro que hay de todo!

Bueno, pues ya que estoy aquí, haremos un poco de turismo: la mega plaza de Tian An Men con mi colega Mao Tse Tung (foto), algunos barrios y edificios más auténticos, vueltas por aquí y por allá, un mercado de antiguedades y, finalmente, cómo no, visita obligada a la
Ciudad Prohibida, donde vivía antaño el emperador...
Menos mal que ese día salió el sol, pero Dios! (digo, Buda!) que frío, tengo los pies y las manos hechos estalactitas, vámonos!!!

Mientras, yo ando paranoica con el bolso, la falta de costumbre en Camboya. Me dicen que nooooo, que esto es muy seguro, que aquí los robos se pagan
hasta con pena de muerte... ah! pues me quedo más tranqui, pero... ¿has cerrado la puerta con llave? Jo! qué rara la vuelta a la civilización!?!¿

De comida, buff! que alguien me traduzca el menú, que
lo del perro no es un mito. Carlos! ¿cómo se dice pollo? uy, no, que estamos con la gripe aviar, pues verdura, por favoooorr!! De precios, bien, seguimos haciendo vida de restaurantes, a pesar de lo que a mí me encanta cocinar, juas, juas!

En fin, China, encantada de conocerte, pero qué ganas de volver a PP, a que se me pase con el calorcito el catarrazo que ya me he pillado. Además, cada día se pone aquello más emocionante... os conté que me robaron el último día? pues sí, al final nos tocó, volviendo a casa un par de chavales en moto me mangaron la bolsa que tenía en la cesta de la bici con el móvil y 4 cosillas más, si, aunque parezca estúpido, se trataba de nuestra nueva técnica de camuflaje... Un buen susto pero no hubo heridos, que es lo más importante. Lo que más rabia me dió, snif, fue que llevaba también mi querido sombrero, snif!, compañero inseparable de viajes desde hacía 7 años y pico!!!, snif! Un R.I.P. para él. Amén. Snif, snif, snif!!!!...

Fotos chinas

domingo, 18 de noviembre de 2007

22. Cambios a la vista

Esta semana no la hemos empezado muy bien con la mala noticia de la muerte de una francesa a la que tiraron de la moto al robarla. Se acerca la gran fiestona del año en PP, el Water Festival (Festival del Agua) y se espera que unos 3 millones de personas se desplacen a la capital camboyana. El ambiente está agitado y algunos quieren "ahorrar" a base de tirones.

Lo que se celebra es el fin de la temporada de lluvias y el extraño y único fenómeno que se produce en el río Tonlé Sap, que pasa por la ciudad. Este cambia el sentido de su corriente, ya que deja de entrar agua del río Mekong, que disminuye su nivel en la epoca seca, y empieza a bajar el agua del lago Tonlé Sap, al norte del país, al desbordarse. Entonces, se realizan carreras de piraguas, pero hay tanta gente que no se puede ni andar. De hecho, la gente de la ciudad se escapa a otros sitios aprovechando los 3 días de fiesta.

El día 15 tuvimos la inauguración de una exposición y otras cosillas en la Biblioteca Nacional, uséase, donde curro, y la embajada francesa hizo donaciones de libro a ésta y a otras bibliotecas del país. Esta vez, tranquilos, no hay anécdota con el embajador, pero sí que me tocó ponerme mis mejores galas (uñas a juego, ya véis en la foto) y recibir un ramo de rosas por parte de un ministro, qué vergüen!
Aquí les encantan estas ceremonias todo pomposas, con flores, corte de banda, y cocktelillo, eso sí, olvidaros de los canapés, aquí son frutas, que son muy sanos!

Finalmente, os anuncio que, después de varias comeduras de tarro, he decidido (y me han aceptado como animal acuático en el curro) quedarme el mes de diciembre, pero la fecha de vuelta la he aplazado al 23 de enero porque vendrá antes mi family (padres y hermana) a hacer un tour por Camboya durante un par de semanas, dirigido por Emma-agente-turístico-en-sus-ratos-libres.
Para Navidad, pues creo que me merezco un descanso en alguna isla paradisiaca de Tailandia y una buena Nochevieja en Bangkok. Sí, sé que me odiáis ;-)

sábado, 17 de noviembre de 2007

21. De neocolonismo

Me remito al siguiente artículo aparecido hoy en El País, para explicar la situación que se vive en Camboya con la invasión de ONGs, y que hace referencia un poco a lo que ya he comentado varias veces de neocolonismo:

"El hombre blanco es sospechoso"

Especialmente estos párrafos coinciden plenamente:

[...]Los destinatarios de las ayudas ponen en duda lo que para algunos no es más que una nueva forma de colonización que, bajo una actitud paternalista, impone los mismos modelos occidentales de siempre.[...]

Los recelos al hombre blanco que todo lo resuelve no son nuevos y forman parte de la historia de África, Asia y América Latina. Desde el espíritu evangelizador de los primeros misioneros a la indulgencia impostada de algunas ONG, la ayuda a los países del tercer mundo ha estado basada en el precepto de "
ustedes tienen un problema".[...]

La imagen del cooperante expatriado que se mueve en un todoterreno conducido por un chófer y come en los mejores restaurantes de la ciudad sin mezclarse jamás con el indígena es para algunos un ejemplo de los malos hábitos que a veces se gastan quienes viajan a países en vías de desarrollo a ayudar.
[...]

Efectivamente, es complicado encontrar el término medio en países como éste...

miércoles, 14 de noviembre de 2007

20. Descanso en Kompong Cham

Después de una semana horrorosa en la que nada me salía bien y estaba superestresada, aprovechamos la fiesta de la Independencia para irnos el finde a Kompong Cham a relajarnos un poco. Se trata de una pequeña y tranquila ciudad al lado del Mekong con muchas casas coloniales, un barrio musulmán con mezquita y todo y poco más. Desde allí hicimos varias escapadas: más templos, una fábrica de caucho, plantaciones de cacahuetes y estuvimos en un pueblo tradicional viendo el proceso del arroz, desde la cosecha a cómo hacer unos deliciosos copos para el desayuno. Realmente, aquí todo es tradicional y artesano, a veces me parece que he retrocedido décadas en el tiempo... menos mal que hay internet!

Lo peor fue que la parada de descanso que hace el autobús era en el pueblo de donde son típicas las tarántulas fritas, Skuon. Así que ya me véis vigilando a través de la ventana que no hubiera nadie con unos sacos enormes donde las llevas a todas vivitas y coleando, aaaayyyy!!! Al final bajé, pero fijaros qué irónico que en el bar estaban todos horrorizados viendo una película de miedo de arañas gigantes!!¿¡??

A la vuelta a PP, nos cambiamos el diseño de uñas por la friolera de 1 dólar, me corté un poco esta melena ya con aires de pantojismo por la misma cantidad y nos dieron un peaso masaje de una hora por 6$. Así sí que estamos preparadas para afrontar otra semana de cualquier tipo ;-)


Miles de fotos

miércoles, 7 de noviembre de 2007

19. Extraños en casa

De vuelta a Phnom Penh después de dos semanas fuera, por un lado, me resultaba extraño decir vuelvo a casa en un sitio donde siempre te sientes extranjero y te miran como tal. Me parecía que había pasado mucho tiempo y ya no reconocía los lugares, ni mis hábitos de dos meses y medio.
Por otro lado, el ritmo de trabajo aquí va a cámara lenta, así que encontramos todo igual que lo dejamos. Estamos haciendo un folleto para la Biblioteca Nacional, en la imprenta tendría que estar todo maquetado para lanzarlo y nada, allí me véis fijándome en cómo se usa el Adobe Illustrator para quitarle el ratón al menor despiste al informático de turno y hacer todos los cambios de una vez. Hasta el sábado me tocó pisar por allí!

Los camboyanos, en el trabajo y en general, son gente muy tranquila, pacífica y colaboradora, pero a veces resulta difícil trabajar con ellos porque la comunicación no es fácil, eso para empezar, pero la diferencia cultural es inevitable. A mí lo que me impresiona es su paciencia y el hecho de que nunca se enfaden. Son muy educados y, aunque las cosas salgan mal, siempre guardan la mejor cara e, incluso, sonríen. Tampoco oirás a nadie levantar la voz a otras personas; es de malísima educación y lo único que indica es debilidad por parte del que grita.

Lección de cultura aparte, Camboya no deja de ser uno de los países más pobres del mundo y esto suele llevar a la gente a robar. Así que el viernes pasado, al salir a nuestra terraza por la noche, ya tarde, vi cómo se largaba un tipo. Yo, creo que más deprisa que él, me metí de nuevo en casa y cerré a cal y canto, aparte de echarme a temblar como un flan. A la mañana siguiente nos enteramos que al vecino tailandés del segundo (vivimos en el 3) le habían mangado dos ordenadores, dinero y el pasaporte en su propia habitación, mientras dormía y con la luz que se había dejado encendida. Eso sí, yo no fui la única que pasó miedo, el tipo dejó un pedazo truño en las escaleras de fliparlo.
Aunque a policía hizo su investigación ese día, nosotras seguimos durante días y días preguntándonos cómo leches se las habían apañado. Incluso decidimos cambiar de casa, pero la seguridad es por un igual en todos los sitios. El problema es que nosotros, como occidentales, pues tenemos todas las papeletas para que nos hagan un buen seguimiento hasta encontrar el momento oportuno, es algo que le ocurre muy a menudo, hasta en las mejores casas!
Finalmente, compramos unos candados, el casero puso un vigilante nocturno que seguro no toma ni un sólo café y nos quedamos más tranquilas, relativamente.

Ese mismo finde, hicimos una pequena excursión a los famosos Campos de la muerte de Choeung Ek, visita desagradable pero obligada. Yo ya estaba mal debido a la ajetreada noche anterior pero se me quedó el cuerpo todavía peor al ver todas las fosas comunes donde echaban a miles y miles de camboyanos que mataban sin piedad en lo que podría denominarse el segundo holocausto de la humanidad, mientras el resto del mundo no hacía nada por impedirlo y sólo se preocupaba por los intereses económicos (1975-1979). No soy muy partidaria de este tipo de fotos, pero quiero que sepáis más de todo esto. De todas formas, la tele nos tiene bastante inmunizados ya. También tengo un artículo del periódico.

Luego, para relajarnos un poco, hicimos un picnic en hamacas y subimos a la colina de Udong, con unos templos que nos daban muchas ganas de ir a Angkor (lo dejo para el final) y unos paisajes espectaculares. Al lado podéis ver todo llano y verde. Al fondo se ve todo inundado todavía, aunque la época de lluvias ya está llegando a su fin.