Si estás leyendo esto, seguramente es porque me conoces y sabes que me gusta mucho viajar. Ahora estoy en la capital de Camboya, Phnom Penh, y desde este blog cuento mis aventuras e impresiones. Que cómo he llegado hasta aquí, echa un vistazo al artículo 1º sobre mi viaje agotador pero, en principio, gracias a un programa llamado Tandem, de los ministerios de Asuntos Exteriores francés y español y la Agencia Española de Cooperación Internacional, que consiste en mandar juntos a un español y un francés a un lugar remoto en desarrollo para aportar nuestro granito de arena. Que qué hago exactamente, lee el capítulo 3, aunque en el resto parezca que estoy de vacaciones, jeje! ¿Por cuánto tiempo? Mi billete dice del 1 de agosto al 24 de noviembre, pero siempre hay tiempo para cambiarlo, no?

PD- Para los novatos en cuanto a blogs, esto se lee cronológicamente de abajo a arriba, al final tenéis una lista de todas mis parrafadas o podéis avanzar páginas. También podéis dejar alguna nota para la posteridad o escribirme un mail.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

24. Kep, relax en la costa

Tenía ganas ya hacía tiempo de ir a Kep, un lugar tranquilo en la costa camboyana, donde los ricachones colonizadores franceses solían veranear. Ahora sólo quedan los restos abandonados de antiguas mansiones y poco que hacer, aparte de relajarse y tomar el sol en una isla cercana llamada Rabbit Island. Así que para allá que me fui solita porque, mi compañera de ruta, Amandine, se ha ido ya de estos lares, y no conseguí engañar a nadie más. Ahora es Isa, una española que ha venido para trabajar en UNESCO, quien me hace compañía en el piso.

Lo de viajar solo está bien, porque haces lo que quieres sin acordarlo con nadie. Pero yo, definitivamente, soy un ser sociable y necesito hablar, echarme unas risas... así que prefiero viajar en compañía, si no, me aburro, y es que este sitio era el colmo de la tranquilidad! Al mismo tiempo, te conviertes en un imán para la gente y te hablan más, como unos españoles muy majos que conocí en el autobús y un mototaxista que no me dejó ni a sol ni a sombra en el día y medio que estuve!

Total que, después de una cura de sueño de 12 horas, me levanté con ganas de coger el barquito hacia la famosa isla, me tumbé en una especie de hamaca hecha de bambú y, mientras me bebía un coco recién bajado de la palmera, se me olvidó echarme crema y, claro, ahora sí me acuerdo con las quemaduras...
Qué dura es la vida en Camboya...

2 comentarios:

Cris dijo...

Feliz Año Camboyano!

Qué fotos más bonitas... esas palmeras, esos cocos peligrosos y ese color me traen tantos recuerdos...
Sigue disfrutando así y te esperamos prontito por la capi.

PD. Ya han llegado las postales!

Un besote

Yo, Aníbal dijo...

Tu as de la chance